
Intervención II
Acá creo que fue cuando empezó la cosa. Bastaba ya de esculturitas realizadas a escala, con figurines inmóviles que no reclamaban por estar donde estaban (bastaba digo ahora que extraño como nunca toda la cuática parafernalia del escultor-soldador, los largos dias de taller y los zapatos llenos de perforaciones y quemaduras). El trabajo se había reducido a investigar problemas de configuración, espacio, equilibrio, movimiento y todos los conceptos básicos del manual del escultor.
Hasta el momento lo único que estaba cambiando era la escala y los materiales que se habían diversificado, pero en el discurso no se asumía lo que hoy es un recurso clave en mi obra: molestar al espectador.
En la Intervención I hice un semicírculo con estructura de hierro y forrado en género blanco, un murito de 1mt de alto dispuesto en medio del patio de arte en Lo Contador (cuando la Escuela de Arte todavía no se trasladaba a Oriente). La diagonal más transitada se obstaculizaba con la obrita, pero no negaba el paso (fui generosa al permitir que los osados la pasaran por encima cual valla de atletismo).
La Intervención II fue un poco menos amable. Franjas de género enyesado (con estructura de madera) imitaban los pilares que afirmaban la entrada al casino. Las puse unas delante de otras y en diferentes ubicaciones obligando a los hambrientos a ser cuidadosos en su zigzagueante ingreso.
Hasta el momento lo único que estaba cambiando era la escala y los materiales que se habían diversificado, pero en el discurso no se asumía lo que hoy es un recurso clave en mi obra: molestar al espectador.
En la Intervención I hice un semicírculo con estructura de hierro y forrado en género blanco, un murito de 1mt de alto dispuesto en medio del patio de arte en Lo Contador (cuando la Escuela de Arte todavía no se trasladaba a Oriente). La diagonal más transitada se obstaculizaba con la obrita, pero no negaba el paso (fui generosa al permitir que los osados la pasaran por encima cual valla de atletismo).
La Intervención II fue un poco menos amable. Franjas de género enyesado (con estructura de madera) imitaban los pilares que afirmaban la entrada al casino. Las puse unas delante de otras y en diferentes ubicaciones obligando a los hambrientos a ser cuidadosos en su zigzagueante ingreso.





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